Chromebook: incongruente conmigo mismo

Un año entero huyendo de Google, migrando servicios a mi nube privada montada sobre NextCloud en mi Raspberry Pi, archivos, contactos, calendario, notas, tareas y demás, cambiando emails de mis cuentas de diferentes servicios a Protonmail… y ahora voy y me compro un Chromebook. Lo sé, soy incongruente.

Todo empezó por unirme a un grupo de Telegram sobre ChromeOS. No tenía intención de comprarlo pero leyendo los mensajes de los participantes cada vez tenía más ganas de probarlo hasta que uno de ellos puso un enlace a una puja en eBay de un Asus C202SA por menos de 100 € y no me pude resistir.

El equipo es muy ligero y portable, con 11,6 pulgadas de pantalla con una resolución de 1366 x 768 pixels. 2 GB de RAM y 16 GB de almacenamiento. El procesador un Intel Celeron N3060 a 1,6 Ghz. Características que aunque parezcan muy modestas hacen rendir al equipo de manera sobresaliente.

Chormebook Asus C202SA

Chormebook Asus C202SA

La característica que más me incitó a su adquisición fue la duración de la batería. En varios artículos que leí y en la página oficial del producto indicaban que tenía una duración de 10 horas. Yo me esperaba y me conformaba con 8, para que aguantara la jornada laboral sin necesidad de llevar el cargador, pero para mi sorpresa aguanta todavía más de lo que decía el fabricante. 12 horas me ha durado la primera carga. Acostumbrado a las 2 horas que me da mi anterior equipo me ha impresionado.

Se me ha pasado por la cabeza intentar instalarle un GNU/Linux mediante un hack llamado Crouton pero leyendo varios comentarios y teniendo en cuenta la desprotección con la que dejaría el sistema me he echado para atrás. No me cabe duda que me va a «obligar» a usar mas de lo que desearía varios servicios de Google pero intentaré mantener lo máximo posible mis datos en mi nube privada. Sigo pudiendo acceder a mi calendario y demás datos que he comentado antes de mi NextCloud así que en principio no va a haber mucho problema. Lo que más voy a volver a usar de Google es la suite ofimática y el almacenamiento de Drive y, obviamente el navegador Chrome en detrimento de mi amado Firefox, aunque los archivos que quiera mantener verdaderamente privados los seguiré guardando en mi NextCloud.

Así que empiezo el año con uno de mis propósitos fallido. Vuelvo a las garras del mal. Vuelvo a Google.

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